Progreso Network

Una pregunta inconclusa.

Dedicado a Flavio Lozano, quien en Olericultura se quejaba de desmalezar a cada rato…

Oye, dime tu ¿Qué es ecológico? –fue la pregunta que en Arequipa me dejó frio. Una pregunta tan sencilla que como una intensa marea destruyó todo lo que hasta ese momento creía tan sólido en mi cabeza. Como me encontraba en una tienda de productos orgánicos, respondí -en concepto, “los términos orgánico, ecológico y biológico son lo mismo y tienen que ver con un sistema de producción amigable con el medio ambiente, socialmente responsable y comercialmente ético”-. Lo coroné con una sonrisa zonza, muy seguro de mi respuesta porque lo había leído y escuchado en muchos eventos de Agricultura orgánica. Sin embargo, la cara de insatisfacción de mi interlocutora me dejó intrigado, sentí que ella quería escuchar algo diferente, algo más lógico y cercano a su realidad. Pero calló, no dijo nada más.

El hecho es que cerré la página y volví a mi vida cotidiana, sin prisa y a la vez apurada. Debo reconocer que hay determinados momentos que como imágenes de espejo aparecen y desaparecen en una secuencia intermitente. Era una noche de llovizna intensa, cada vez más común en Lima, que asociado a un insomnio terrible no me permitía encontrar calma. Imágenes que llegaban a mi mente me hicieron recordar la situación de la pregunta ecológica. Al día siguiente, decidido a destruir esa angustia me puse a buscar información y mirar un poco más a mí alrededor. Daniel Goleman, en su libro Inteligencia ecológica trata un poco de esta duda. Este autor ofrece su punto de vista como consumidor, que consiente de la necesidad de ser amigable con el medio ambiente opta por utilizar productos que no la dañen. Entonces se pregunta -¿con que me voy de compras, con papel o plástico? Su esposa responde -¡con papel, porque es biodegradable!- respuesta eco-lógica al parecer, pero es solo un punto de vista, que no analiza el costo real de la fabricación de ese papel.

Ecología es un término más amplio que incluye también el intercambio energético en el sistema. Por lo tanto, si un producto o proceso es o no ecológico debe considerar la inversión en energía que la actividad requiere. Desde este punto de vista el papel está en clara desventaja frente al plástico, pues consume mucha más agua y más energía. Otro factor que debe además analizarse es el origen del producto y su repercusión en la salud del ecosistema, aquí ambos pierden. El plástico incrementa el efecto invernadero y el papel, a pesar de provenir de bosques reforestados, estos están tan alterados que la composición de flora y fauna se simplifica, claro que apoya a eliminar la polución y absorbe mucho carbono -¡punto a favor!

¿Pero qué tiene que ver todo esto con la agronomía?- Sinceramente considero que debemos ampliar nuestra percepción y tratar de observar nuestros efectos desde los diferentes puntos de vista. Está bien, la agricultura orgánica es amigable con el medio ambiente y con un claro compromiso social, sin embargo, seguirá opacándose mientras sigamos derrochando energía y esfuerzos en la producción. Cuando integremos otros métodos menos holísticos, pero sí más reales que nos permitan hacer una agricultura que aunque no sea reconocida como orgánica, brinde mayor eficiencia, tenga una visión de sostenibilidad, con mejores repercusiones para quien produce, para quién compra y para el ecosistema, podremos con justa razón decir: ¡también somos ecológicos!

 

Vistas: 125

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Progreso Network para agregar comentarios!

Únete a Progreso Network

Sobre

© 2019   Creada por Rodolfo Carmona.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio