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NO HAY ALMUERZO SI FALTA UN CAFE, DOS DOBLES PARA SER EXACTO

Don Omar Goyenechea Strucke tiene 83 años, seis hijos, doce nietos, siete bisnietos y una pasión: El café.

A las ocho de la mañana toma uno o dos vasos de jugo elaborado con papaya, naranja, camu camu, cacao de Chulucanas, miel de abeja y polen. El almuerzo empieza a las dos de la tarde en punto y culmina cuando se ha tomado la segunda taza de espresso doble. Dice don Omar, “si falta el café es como si no hubiera comido.”

Conocemos a Don Omar desde una tarde de 2010, en que desoyendo las recomendaciones de su familia, llegó hasta las oficinas de Cecovasa a comprar un kilo de café Tunki y a conversar con nosotros. Ha sido la única vez que un Audi se ha estacionado en el Nº 372 de la Av. Luna Pizarro de La Victoria. Ahora le llevamos el café o manda a comprarlo.

Don Omar es peruano de ascendencia vasca y alemana. Tiene con orgullo en su sala el escudo de armas de su linaje: los Goyenechea y también de los Basadre, de su Reina, doña Carmen Basadre Pastor, fallecida hace cinco años  y a quien Don Omar sigue fiel.

El consumo del café se inició en casa, tomando café pasado de Chanchamayo. Don Omar recuerda “en ese tiempo lo compraban tostado y molido; no había máquinas en casa y no habían aparecido los que dicen que tomar café hace mal. Cuando niño me gustaba el café con leche. Después ya el café solo, lo compraba en  la tostaduría Lanfranco, que quedaba en la avenida México, luego pasé a las cafeterías. Me gustaba mucho el café del Haití, que queda en el parque de Miraflores”

El señor Goyenechea afirma “Jorge Basadre Grohmann ha pertenecido a la familia, nos hemos tenido confianza, en familia el trato ha sido de tu y vos, claro que hemos tomado unos cafecitos en la conversa”

Don Omar ha tenido oportunidad de viajar casi por todo el mundo, fue Presidente y Socio de una Agencia de Viajes con la que podía viajar pagando el 25% del ticket. Ha tomado excelentes cafés colombianos en Italia, España, Alemania. En Miami su preferido ha sido “el dedalito”, un fabuloso café cubano.

Para disfrutar mejor el café en familia – especialmente los domingos cuando llegan todos – compró su máquina de café. Dice don Omar, “cometí el error de comprar de esas caras, pero tenía que cambiar filtro, ablandador y pastilla casi por semana, era muy incómodo.Ahora me he comprado a 3500 soles un máquina de café marca Villar modelo Spidem, da un excelente café, no necesita tanto mantenimiento, sólo cuidar que el agua sea de botellón.

Don Omar indica que ningún médico le ha prohibido el café, “el café es bueno para mí porque me mantiene activo, es bueno para la memoria, por eso es que recuerdo siempre la fidelidad a mi Reina, pero esto no impide que ahora tenga mi pareja, ella tiene cuatro décadas. Cuarentaisiete años para ser exacto.

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