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Comentario, 3 de mar Jos Algra

El mercado volvió a caer debajo de 100 y probar el piso de 95, que ya habíamos visto en septiembre. El viernes rebotó ligeramente, sacando la cabecita apenas por encima de la barrera sicológica de 100, cerrando en 100.20. Va a tener que cerrar unos días arriba de la resistencia de 103, para quitar el peligro inmediato de volver a caer a 95, con el peligro de romper ese piso. El camino de regreso a 110 y 120 parece lejano.

El mercado estuvo bastante quieto el viernes, con poca presión de venta de origen y se espera poca actividad la próxima semana, con muchos de los actores importantes moviéndose al son de la batucada en vez de los caprichos de los mercados financieros.

Soportes: 96.3, 94.5, 92 y 84.5. Resistencias: 103, 105, 106.3, 110, 112.7 y 118.

El Commitment of Traders report está actualizado ahora hasta el 19 de febrero, una semana de retraso. La próxima semana vamos a estar al día. Como era de esperar, si vemos la caída del precio en la quincena, los fondos volvieron a ampliar su posición neta corta, a casi 69 mil contratos. No son los más de 113 mil contratos cortos de septiembre, pero el impacto sobre el precio es el mismo, estamos al mismo nivel que en septiembre.

El director de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez, hizo un pronunciamiento de dejar de vender contra la bolsa de Nueva York e hizo un llamado a los países de Centroamérica, Peru, Bolivia, Tanzania, Kenia y Etiopía de hacer lo mismo y crear su propia referencia, que refleja los costos de producción. El precio del contrato C ya no refleja el valor de los cafés suaves y el precio ha caído desde que Brasil entró al contrato C y con estos precios la caficultura no es sostenible. El pronunciamiento ha hecho mucho eco, sobre todo entre productores.

Cooperandes, una de las cooperativas más grandes de Colombia que comercializó 600 mil sacos en 2018 y espera vender 420 mil en 2019, dejó de vender contra la bolsa de Nueva York desde hace 2 semanas y media. Cooperandes pide a sus compradores pagar un mínimo de 130 centavos y 140 para café Fairtrade.

Echarle la culpa a Brasil de los bajos precios en Nueva York por la sobre producción, no es correcto. ICE solo acepta cafés lavados y semi lavados de Brasil, que son una pequeña parte de la producción no más, el mayor volumen son arábigos naturales y robusta. Los (semi-)lavados de Brasil cotizan a un precio más alto y casi no se venden a Nueva York. De los 2.5 millones de sacos en bodegas certificadas de ICE viernes 1ro de marzo, sólo 2,531 son de Brasil. Además, la venta de café en físico a la bolsa es no más una minísima parte del negocio de la bolsa.

Cualquier café se puede fijar contra la bolsa de Nueva York, hasta robusta, pero se puede vender solo ciertos orígenes de arábigo lavado. Naturales de Brasil siempre se han fijado contra Nueva York, también antes de que ICE aceptara a cafés de Brasil para el contrato C. Antes había otros contratos y de hecho la bolsa de Nueva York inició con la venta de contratos para café tipo Santos de Brasil. Precios bajos en Nueva York hemos visto por largos años antes de que entrara café de Brasil al contrato C.

Si el precio de la bolsa de Nueva York no refleja el valor de los cafés suaves y de la oferta y demanda de café en general, se corrige con el diferencial de calidad o el diferencial país como le llaman también, por eso existen.

El verdadero problema de la bolsa de Nueva York no es el café de Brasil es la especulación desmedida de los fondos, que están apostando a la baja desde hace más de 2 años, independiente de la oferta y demanda de café. Desde la época de Ronald Reagan y Margaret Thatcher se dio rienda suelta a los mercados financieros y estamos sufriendo las consecuencias. En 2018 se comercializaron 15.6 millones de contratos, equivalente a 4.4 mil millones de sacos, 26 veces más que la producción de café. Es fácil entender que lo que define el precio a corto plazo no es la oferta y demanda de café en físico, sino la especulación.

Si uno quiere que el mercado responda más a la oferta y demanda del físico y que refleje los costos de producción, tiene que dirigirse a los mercados financieros y los gobiernos de Estado Unidos y del Reino Unido, que regulan las bolsas de Nueva York y de Londres.

No va a ser fácil dejar a un lado la bolsa de Nueva York. Es un instrumento importante para manejar el riesgo del precio y de poder vender cuando uno cosecha, en vez de tener que esperar a que pase un comprador y a ver qué precio está dispuesto a pagar. Y cuando el precio sube mucho, también los que lo quieren dejar a un lado la bolsa ahora la van a necesitar.

El otro problema es que los compradores se niegan a aceptar que se tiene que pagar un cierto precio que cubra los costos de producción y de cuidar el medio ambiente, si quieren que sea verdaderamente sostenible a largo plazo.

Vamos a ver qué éxito tiene Cooperandes con la venta a un precio mínimo de 130 y 140, si sus clientes aceptan tener que pagar ese precio. Sería un tremendo logro y confirmaría uno de los principios básicos de Fairtrade: el precio mínimo para cubrir los costos de producción. Según los rumores también es un tema en la discusión sobre las nuevas normas de Rainforest Alliance, ahora que se fusionó con Utz.

No va a ser fácil para otras organizaciones seguir el ejemplo, financiar el acopio y la retención del café hasta que los compradores acepten pagar el precio que piden. Muchas organizaciones necesitan los contratos de venta como garantía para financiamiento para acopio y comercialización. Colombia corre el riesgo de quedarse con el café que sobra a nivel mundial al terminar la cosecha, mientras los demás países

No es la primera que se trata de dejar a un lado la bolsa de Nueva York. La creación de la OIC obedece a un intento de estabilizar el mercado con una regulación de oferta y demanda después de la segunda guerra mundial, con Estados Unidos como principal protagonista (los tiempos cambian). Busque en internet qué pasó con PanCafé, creado en 1980, una iniciativa de un grupo de países de América Latina (Grupo de Bogotá) para regular oferta y demanda y los precios, reteniendo café, fuera de las bolsas de Nueva York y Londres. Encontró fuerte oposición de los países consumidores, varios países productores que participaron cedieron y en pocos meses la iniciativa murió, dejando fuertes pérdidas que quebró a Bernhard Rothfos, entonces el comerciante de café más grande del mundo y que participó en la iniciativa.

Café que se retiene sigue pesando sobre el mercado y todos saben que en algún momento se tiene que vender al no ser de que se queme o se tire al agua, como pasó en Brasil en los años 30. Brasil tardó 20 años para subastar todo el café retenido en los años 90.

Brasil ha tenido fuertes floraciones en las últimas semanas. Lo normal es que la floración se dé de septiembre a diciembre y que para estas fechas el grano ya comienza a madurarse, pero hasta enero pocas lluvias y altas temperaturas. Está por verse qué impacto va a tener en la producción.

ABIC, la asociación de tostadores de Brasil, está cambiando su metodología para estimar el consumo para mejorar la calidad de la información. Con la nueva metodología el consumo doméstico de noviembre 2017 a octubre 2018 es estimado en 21 millones de sacos. Con la metodología anterior el consumo estaría sobre 23 millones de sacos, un volumen que se alcanzará ahora hasta en 2021.

Varios analistas han argumentado desde hace varios años que el consumo doméstico de Brasil está sobre estimado en unos 2 millones de sacos. Sobre varios años el volumen acumulado es considerable y que debe haber quedado en bodega, si las cifras de producción y exportación son correctas. Esto explicaría por qué Brasil estuvo exportando volúmenes récord de hasta 37 millones de sacos al año, cuando la producción estuvo afectada por varios años de sequía empezando en 2014.

Se habla de poco interés en vender entre productores y exportadores, pero las exportaciones siguen fuertes. En lo que va de cosecha, de julio a febrero suman un total de 27.1 millones de sacos, contra 21.0 millones sobre el mismo período hace un año, un aumento de 29%. Si siguen a este ritmo, van a exportar más de 39 millones de sacos, un volumen jamás visto.

Las exportaciones de Vietnam de octubre a febrero suman un total de 11.8 millones de sacos, 10% más que los 10.7 millones del año pasado. Vietnam ha terminado la temporada de café, con un volumen estimado en más de 30 millones de sacos. Las condiciones climáticas son favorables para el desarrollo de la cosecha que viene.

En Colombia el precio interno ha caído de nuevo debajo de 700 mil pesos por carga de 125 kg (81-82 cts/lb). El costo de producción se estima entre 700 y 750 mil pesos por carga. Los productores están muy endeudados (monto total estimado $ 680 millones) y comienzan a incumplir el pago de los préstamos. Se está pidiendo reanudar el subsidio de 24 pesos por carga, cuando el precio cay debajo de los 700,000, pero los recursos han sido transferidos a otro fondo para estabilizar el precio.

El negocio se ha paralizado prácticamente, ofertas para embarques no hay y para ventas más adelante son muy limitadas. Los exportadores piden un precio de +24 para arriba, pero los compradores no están dispuestos a pagarlo.

En Honduras el negocio va lento, productores y exportadores no están dispuestos a precios debajo del costo. Con 90% de la cosecha levantada, parece que no se va a llegar a la meta de 10,6 millones de quintales (8.1 millones de sacos).

La Junta Nacional de Café de Perú reporta que desde diciembre muchos productores y trabajadores están migrando a las zonas cocaleras. Los bajos precios del café a menudo ni dan para pagar el corte y se teme que la falta de manos puede afectar el levantamiento de la cosecha estimada en 4.5-5 millones de sacos.

En Nicaragua la Taza de la Excelencia ha sido cancelada, debido al conflicto político. Hay un nuevo intento de mediación para llegar a un acuerdo entre las partes.

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Respuestas a esta discusión

Comparto su opinión mi estimado Jos, considero que la solución al problema de los bajos precios, para el caso de nosotros no esta en que Colombia deje de vender su café, teniendo como referencia la bolsa de Nueva York.

Nuestra memoria es frágil y nos olvidamos que el café es un producto de siclos tiempos de buenos precios y otros no tan buenos, lo malo es que no tomamos las medidas a tiempo para prepararnos para los tiempos de precios bajos es cuando mas sufrimos como productores y mas si no se cuenta con el apoyo decidido del gobierno.  

Creo que para el caso de Colombia, aparte de que el precio en el momento no cubre ni siquiera los costos de producción se le debe añadir el poco interés dela FNC y el gobierno nacional en generar verdaderas políticas en pro de una caficultura sostenible, Nuestro país clama a gritos una verdadera reforma agraria de fondo pero esto se ve cada ves mas lejano.

Propuestas como las que se vienen realizando son paños de agua tibia que en nada toca la problemática de fondo que tenemos los productores de café.

Saludos.

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